Cómo sobrevivir a los baches de la CDMX sin arruinar tus llantas

Un bache tomado a 60 km/h con la llanta baja de presión puede terminar en un chichón lateral irreparable. La buena noticia es que casi todo el daño se previene con tres hábitos y una revisión cada dos meses.

La presión es tu primer amortiguador

Una llanta con 26 psi en lugar de 33 psi deforma el costado contra el rin al caer en un hueco. Revisa la presión cada 15 días en frío y usa el valor de la etiqueta del marco de la puerta, no el que trae impreso el flanco de la llanta.

Perfil bajo, riesgo alto

Los perfiles 45 y 40 se ven muy bien, pero tienen menos hule entre el pavimento y el rin. Si tu ruta diaria incluye calles en mal estado, considera bajar una pulgada de rin y subir el perfil manteniendo el diámetro total: rueda igual, sufre menos.

Qué revisar el mismo día del golpe

Busca chichones o burbujas en el costado, rebabas en la ceja del rin y cualquier vibración nueva en el volante entre 80 y 100 km/h. Un chichón lateral no se repara: la carcasa ya está rota y la llanta debe cambiarse.

Después del golpe, alineación

Un impacto fuerte mueve la convergencia unos décimos de grado. No lo notarás manejando, pero en 5 000 km verás el hombro interior comido. Una alineación de $490 evita una llanta de $2 900.

Cuándo conviene reparar y cuándo cambiar

Ponchaduras en la banda de rodamiento menores a 6 mm se reparan con parche-hongo y quedan como nuevas. Cortes en el costado, dibujo menor a 1.6 mm o llantas con más de cinco años desde su fecha DOT no deben repararse.

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