Un taller de barrio que creció sin perder el trato
Llantivo abrió en 2009 en un local de dos bahías sobre Río Churubusco. Ramiro Zamudio, técnico llantero con veinte años de oficio, quería resolver algo que escuchaba todos los días: los clientes no sabían cuánto iban a pagar hasta que el auto ya estaba en el gato.
Desde el primer día pusimos la lista de precios en la pared y empezamos a entregar hoja de garantía firmada. Diecisiete años después somos cuatro sucursales, veintiocho personas en el equipo y más de 38 000 servicios registrados, pero la regla sigue igual: el presupuesto se autoriza antes de trabajar y el cliente puede ver todo el proceso.
Invertimos en equipo porque la llanta moderna lo exige: sensores TPMS, rines de 20 pulgadas, perfiles bajos y run-flat no perdonan una desmontadora vieja. Nuestros técnicos se certifican cada año con los distribuidores de marca y las bahías se auditan mes con mes.
Nuestros compromisos
Presupuesto antes del trabajo
Si al desmontar aparece algo adicional, se detiene el servicio y se te consulta por WhatsApp o en persona.
Llanta usada a la vista
Te entregamos la pieza retirada o la enviamos a reciclaje certificado con comprobante, tú decides.
Sin presión de venta
Te decimos cuando una llanta todavía aguanta. Preferimos un cliente que regresa a una venta forzada.